
Luis Izquiel, Abogado, Penalista, Criminologo y Constitucionalista, Asesor Legal de Un Nuevo Tiempo
La reunión que hace poco sostuvieron en caracas miembros de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), ex-presidentes latinoamericanos y un grupo de destacados intelectuales, con ocasión de analizar la situación de los medios de comunicación en Venezuela, es una demostración palpable de la preocupación que actualmente siente la comunidad internacional por el constante ataque a la libertad de expresión que hoy existe en nuestro país.
De esta realidad los ejemplos sobran. Bajo el régimen de Hugo Chávez, con la excusa de la democratización, en vez de abrirse más medios de comunicación, se han cerrado 34 radioemisoras y están amenazadas con su clausura más de 200. Asimismo hay que recordar el cierre de RCTV y el robo de sus equipos.
Estos atropellos se han cometido, bajo el supuesto cumplimiento de la ley, soslayando que se está conculcando un Derecho Humano previsto en nuestra Constitución y en tratados internacionales suscritos por la República.
No sólo se atenta contra los medios, sino que se cometen agresiones a trabajadores de la comunicación, que van desde las físicas, como la ocurrida con los 12 periodistas de la Cadena Capriles, hasta las que se realizan a través de procesos penales amañados, que inclusive conllevan encarcelamiento, como en el injusto caso del dirigente de Un Nuevo Tiempo, Gustavo Azocar, recluido en la Cárcel de Santa Ana, peligrosa prisión de reos comunes.
Muchos otros periodistas, como Patricia y Rafael Poleo y Fredy Machado, corresponsal de Globovisión en el estado Táchira, han tenido que salir del país, a causa de las constantes persecuciones judiciales y amenazas de muerte. El mensaje que se les manda desde el Poder a los que sirven de instrumento para el ataque, es el de la impunidad y el reconocimiento.
Lo que en verdad motiva al régimen a producir y promover los ataques, es que está plenamente consciente de que la libertad de expresión del pueblo venezolano, a través de los medios de comunicación, es la vía más expedita para manifestar el descontento en contra del fracaso del oficialismo, en resolver los problemas más sentidos del país.
Hugo Chávez, podrá continuar cerrando medios de comunicación y procurando la autocensura de otros, pero la desilusión que siente el pueblo venezolano ante su desgobierno, plasmada en las últimas encuestas, seguirá en aumento. El matar al mensajero no acabará con la realidad.
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