La noche londinense de este miércoles, frente al río Tamesis, se arrodilló a los pies de los chicos y chicas de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar de Venezuela, con Gustavo Dudamel a la batuta, al llenar un aforo de 2.800 puestos del Royal Festival Hall cuyos boletos ya habian sido vendidos en su totalidad hace un año.
Además cada uno de los ensayos de la orquesta venezolana estuvo asesiada del curioso público londinense para seguir de cerca cada uno de los movimientos de los responsables de la “Boli-manía” en Londres. Vale destacar que los ingleses se caracterizan por un gusto exquisito y exigente en lo que respecta la interpretación de la música clásica.
Los periódicos londinenses agregan que la orquesta puso a bailar al público con la interpretación del Malambo de Ginestera y el Mambo de Bernstein, efecto ya conocido en otros escenarios pero inesperado por tratarse de un contexto caracterizado por personas casi inexpresivas.